España es un país de ensueño que encabeza las listas de los países más visitados de nuestro planeta. Conocido mundialmente por su diversidad, podemos fardar diciendo que allá en el norte, justo en la frontera con Francia, tenemos un lugar de único conocido como El Valle de Arán.

El Valle de Arán es una pequeña región dentro de la provincia de Lérida (Cataluña), un rincón pirenaico lleno de altísimas y frondosas montañas, de bosques de cuento, de una naturaleza imponente y una preciosa arquitectura homogénea de piedra y pizarra que te hace pensar que estás en un país totalmente diferente.

El Valle de Arán tiene en su interior una de las pistas de esquí más famosas de España: Baqueira Beret. Pero también posee miles de rincones que invitamos a descubrir en cualquier época del año – sí, incluido en verano, los Pirineos catalanes tienen encanto con o sin nieve -. El tiempo recomendado para visitar esta región es de una semana, ya que tiene numerosos rincones para desconectar y reconectar con la naturaleza y con el encanto de sus pequeños pueblos. Pero esta entrada propone un plan alternativo: visitar el Vall d’Arán en tiempo récord.

Día 1.

Recomendamos encarecidamente pernoctar a mitad camino antes de llegar el primer día al Valle de Arán. Al encontrarse en la frontera, puede situarse a bastante distancia del punto de salida y puede hacerse un poco pesado el viaje y a su vez, impedirte disfrutar como toca de tu primera toma de contacto con el Valle. Lérida tiene numerosos hoteles que se encuentran a una distancia de dos horas de nuestro destino. Aquí va nuestra recomendación de hoteles económicos de paso en Lérida:

Primera parada: Vielha.

El primer lugar que encontrarás nada más llegar será Vielha; la capital y el corazón del Valle. Vielha es el pueblo más grande de la zona, por lo que tiene numerosas tiendas, restaurantes, bares y opciones de hospedaje. Independientemente de la época del año en la que estemos, Vielha siempre estará llena de vida y bullicio. Puedes aprovechar tu paso por allí para comprar víveres en Mercadona o en Caprabo, al igual que puedes recorrer sus calles, visitar sus mercadillos de productos tradicionales o buscar gangas en esas tiendas de marca que en otras circunstancias nos parecen inaccesibles.

Vielha de noche. Fuente: Visit Vall D’Aran.

Segunda parada: Arties.

Para muchos, Arties es el pueblo más bonito de todo el Valle de Arán. También lo es para nosotros. El pueblo más alegre y pintoresco. Vayas en temporada alta o baja siempre podrás disfrutar de sus bares y de cada uno de sus cuidadísimos rincones. Arties se fusiona a la perfección con la naturaleza y la pulcritud, da gusto pasear por sus calles y parques y respirar el aire puro que habita en cada recoveco. Después de visitarlo y fotografiarlo como se merece, parar en “Urtau” e inflarse a pinchos es casi una parada obligatoria ¡Están riquísimos! Tampoco te puedes perder su Iglesia Románica.

Para finalizar el día: Paseo nocturno por Unha o Salardú. ¡O por ambas!

Iglesia de Unha. Fuente: Visit Val D’Arán.

Estos pueblos son de cuento. Las torres de sus iglesias iluminadas harán de tu paseo, un paseo para recordar. Aunque Unha es un pueblo bastante pequeño, tiene algunos restaurantes increíbles, igual que sucede con Salardú (Este último es más grande).

¡A dormir que te espera un gran día!

Día 2:

Madrugar y desayunar como un rey es casi una obligación en los viajes exprés. Este segundo día está pensado para visitar algunos de los parajes naturales más conocidos del Valle. Quedarán bastantes cosas por visitar, pero os gustará tanto, que no dudaréis en organizar un segundo viaje al Valle de Arán para conocer los lugares restantes.

Ruta por Uelhs deth Joèu y Artiga de Lin.

Estamos ante una ruta circular que nos lleva por dos de los parajes más increíbles e imprescindibles. La ruta dura aproximadamente poco más de una hora y es un placer para todos los sentidos. Link a artículo sobre ruta por Uelhs deth Joèu y Artiga de Lin

Uelhs deth Joèu. Fuente: Visit Vall d’Arán.
Artiga de Lin.

Comida en Montgarri.

Montgarri.

Montgarri es un antiguo santuario bordeado por un riachuelo que a día de hoy es gestionado por un grupo de personas amantes de la naturaleza. Nada más entrar en ese pequeño edificio espiritual, podrás conocer su historia y sentir su magia, sólo su olor y el aura que se respira te harán entender que es un lugar donde se han vivido miles de sucesos. Al lado, hay un restaurante en el cual se sirve comida típica de la que no puede faltar en ningún lugar donde existen inviernos fríos: huevos fritos, ollas aranesas, carnes a la brasa…

Seguimos: Pla de Beret y Banys de Tredós/Bagergue.

En el Pla de Beret disfrutarán como los que más aquellos que son verdaderos amantes de los animales y de las llanuras y prados verdes. Podrás ver caballos, burros y vacas pastar en estado salvaje. Una preciosidad.

Caballos pastando en el Pla de Beret.

Bajando del Pla de Beret dirección Baqueira es imprescindible parar en el mirador para ver cómo el atardecer se filtra por las nubes que se encuentran estancadas en las montañas ¡No olvides las fotos de rigor!

Después planteamos dos opciones para los amantes de la gastronomía:

  • Visitar Bagergue y hacer una parada en Casa Perú para degustar la tortilla de patatas más famosa de España.
  • Al pasar Salardú, coger el desvío hacia los baños de Tredós y parar en el hotel a darse un baño en las aguas termales y cenar el selecto menú que preparan en el propio hotel. Si el tiempo acompaña y el reloj no corre en nuestra contra, recomendamos también dan un pequeño paseo por el Embalse de Aiguamoix que se encuentra de camino a los Baños.

Día tres: Pueblos fronterizos y Francia.

Algunos de los pueblos fronterizos del Valle de Arán son Bossost, Les y Baussen. Recomendamos visitar los tres, pero en nuestro viaje exprés escogeremos uno o dos de ellos por la oferta turística que nos ofrecen.

  • Les: Les tiene uno de los balnearios más importantes de la zona: Las Termas de Les. Un balneario precioso y construido con mucho gusto que te permite relajarte en auténticas aguas termales y disfrutar de la preciosa panorámica que nos ofrecen las montañas del Pirineo Catalán.
  • Bossost: La gran atracción de Bossost es el Aran Park, un parque natural donde podrás ver los animales autóctonos dentro de su propio entorno, en un parque donde el cuidado y el respeto al hábitat natural son dos elementos fundamentales.
  • Baussen: En Baussen se encuentra el Bosque mágico de Carlac. Un bosque precioso de hayedos milenarios que además cuentan numerosas leyendas repletas de misterio.

Francia:

Saint Bertrand des Comminges. Es un antiguo pueblo medieval amurallado que se encuentra en medio de un paraje verde. Al pasar a Francia podrás contemplar el cambio de arquitectura. Una vez llegues a Saint Bertrand es imprescindible subir por sus calles empedradas hasta la catedral (y por supuesto, entrar en ella) y degustar una Galette (Crèpe salada).

Luchon o Bagneres de Luchon: Es una comuna francesa que tiene una calle principal llena de comercios y lugares donde parar a comer y probar la gastronomía francesa. Antes hemos hablado de las galettes, pues ahora te invitamos a probar las crepes dulces y las fondues de queso francés.

El pueblo de Luchon tiene el VAPORARIUM, el único hammam natural de Europa. Por lo que no es de extrañar que dicho balneario sea reconocido a nivel mundial por las propiedades curativas de sus aguas termales. Desde 15 euros podrás entrar y disfrutar de sus instalaciones. Consigue más información aquí.

Categories: Europa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *