España es increíble la mires por donde la mires; de norte a sur y de este a oeste, la península y sus archipiélagos… Pero igual de bonito es su interior. Aquí dejamos nuestra propuesta de los seis lugares más bonitos de Aragón, los cuáles no te puedes perder bajo ningún concepto.


Albarracín.

En la provincia de Teruel encontramos el bonito pueblo de Albarracín. Antiguamente era una ciudad medieval amurallada que hoy en día ha sabido mantener su valor artístico y cultural; tanto, que Albarracín ha sido propuesto para ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sus empinadas calles están llenas de historia y reminiscencias a su glorioso pasado y todo el pueblo está orientado a un turismo local sostenible, por lo que podrás encontrar numerosos bares y restaurantes de auténtica cocina aragonesa, interesantes puntos de ocio cultural y un valor paisajístico único que te dará la oportunidad de conocer la preciosa naturaleza del interior de España.

Aínsa-Sobrarbe.

Tan bonita es la Villa de Aínsa, que fue escogida Capital del Turismo Rural en 2018. Su estilo románico y su encanto hacen de este pueblo el mejor sitio para pasar un fin de semana de relax. Su plaza principal es catalogada como una de las más bonitas de España, pero para conocer la totalidad de Aínsa deberás ver mucho más: la Iglesia de Santa María, su monasterio – uno de los más antiguos de todo el país -, acercarte a contemplar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, todos sus museos… y una lista interminable de sitios.

A pesar de ser un pueblo ubicado entre montañas, sea la época del año que sea, Aínsa-Sobrarbe tiene mucha vida; fiestas, actividades de aventura, restaurantes y pubs; junto con ofertas de todo aquello que puedas imaginar.

Monasterio de Piedra.

El Monasterio de Piedra es una gran zona turística ubicada en el pueblo de Nuévalos, formada por un Parque Natural por donde discurre el Río Piedra rodeado de árboles centenarios; un antiguo monasterio cisterciense que mezcla los estilos románico y gótico y un precioso hotel rural. El Monasterio de Piedra es tan bonito, que muchos novios lo escogen como lugar de ceremonia de sus bodas.

Valle de Benasque.

Benasque es un conocidísimo Valle de la provincia de Huesca, famoso por sus montañas, su gastronomía y su oferta de turismo de esquí. Si tienes pensado esquiar, hacer senderismo en algunos de los parajes más impresionantes de la península y completar cada día de tu visita con una buena cena acompañada de cerveza fría. Los pueblos que componen el Valle de Benasque son: Benasque, Bisaurrí, Castejón de Sos, Chía, Laspaúles, Sahún, Seira y Campo, Sescué y Villanova.

Y los platos típicos de Benasque que no puedes perderte: Conejo farsiu, olla benasquesa, jabalí al chocolate y el ternasco de la zona.

Alquézar.

Otro bonito rincón oscense es el pueblo de Alquézar, en plena sierra del Guara. Entre montañas, un montón de casitas y edificios con preciosas fachadas tradicionales color arcilla presididas por la Colegiata Santa María la Mayor y guardadas por el famoso Río Vero y sus aguas cristalinas. Callejear por lugares mágicos, llenos de leyendas que perduran incluso hoy en día es todo un placer. En Alquézar no sólo podrás descansar y disfrutar de su entorno natural y de su ambiente gentil y relajado; también podrás llevar a cabo numerosos deportes de montaña que se ofrecen en la zona.

Zaragoza.

No podríamos olvidarnos aquí de la capital de Aragón, Zaragoza. La silueta arquitectónica de la foto es la Basílica del Pilar, visitada anualmente por millones de turistas que se acercan a esta ciudad a contemplar su belleza. Es una ciudad que conserva a la perfección sus puntos más emblemáticos; como sus puentes, los palacios, la lonja y sus mercados. Zaragoza tiene una gran tradición económica y comercial que todavía se mantiene en la actualidad, y un gran reflejo de ello es toda la vida que habita en sus calles, sus espectaculares bares y restaurantes y la amplísima oferta hotelera que tiene esta ciudad.

Estación de Canfranc.

Esta preciosidad es todo un símbolo en la historia y raíces de todos los aragoneses. En un entorno verde y montañosa se encuentra la estación de Canfranc; una de las más antiguas y quizás, la más bonita de toda España. Esta estación fue inaugurada en 1928 tras 75 años de construcción y su estética muestra a la perfección la grandiosidad de la estación que en su día fue la más internacional de todo el país, gran símbolo del turismo español para personas de otros países que deseaban llegar hasta Canfranc por vía terrestre. La visita guiada cuenta la historia del lugar de una forma muy amena por sólo cuatro euros.

Categories: Europa

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Siete lugares imprescindibles de Aragón.

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