Llegan las vacaciones y con ellas el momento de hacer las maletas. Estar de vacaciones y viajar significa divertirse y desconectar, pero esto último a veces se complica cuando se viaja con los más pequeños de la casa. Desde aquí, queremos animar a todos los padres a que viajen con sus hijos siempre que puedan, porque viajar es regalarles cultura, curiosidad y tiempo. Aunque sea una responsabilidad «extra» dentro del viaje, ¡Siempre podemos adaptarnos a sus necesidades para pasar unos días inolvidables en familia! Aunque comprendemos la necesidad como padres y como pareja de poder descansar a solas durante unos días ¡No prives siempre a tus hijos del beneficio de viajar!

Implicarles en la planificación del viaje. Escucharles y permitir que opinen en la medida de su edad y madurez siempre es positivo. No se sentirán excluidos en la toma de decisiones y a la hora de viajar no se encontrarán por sorpresa con un viaje que no desean y contra lo que no pueden hacer nada.

Emplear la técnica del in crescendo. No es la mejor idea que el primer viaje suponga muchas horas de coche, avión u otro medio de transporte, al igual que tampoco es aconsejable pasar semanas fuera de casa. Es mejor ir experimentando poco a poco e ir viendo cómo se desenvuelve y qué necesidades le surgen para, poco a poco, ir aumentando los viajes y su tiempo. Quizás la mejor opción sea empezar con apartamentos en vez de hoteles, ya que su distribución es más grande y espaciosa y recuerda más a la de una casa.

Incluir en la maleta juguetes u objetos de ocio. Libros, consolas, puzzles, muñecos, películas, etc. Esto dependerá de las preferencias y hobbies de cada pequeño. Recomendamos siempre meter en la maleta diferentes cosas, para que tenga variedad donde escoger en caso de que se canse de entretenerse con algo continuamente.

Escoger bien el hotel/apartamento. Cada alojamiento es un mundo y está pensado para un cliente objetivo diferente. Por ello, hay algunos hoteles only adults y otros que tienen instalaciones exclusivamente dedicadas a los niños. Vale la pena informarse de los servicios que posee en lugar de hospedaje que vas a elegir, ya que siempre será más ameno para los padres y más divertido para los niños estar en un lugar que tiene piscinas, que ofrece actividades o que tiene zona recreativa.

Controlar la hora de ir a dormir. Los niños tienen una energía desbordante que se va convirtiendo en algo envidiable conforme vamos soplando velas los adultos ¡Pero también es cierto que necesitan dormir más horas que los adultos para estar descansados al día siguiente! El cansancio puede convertirse en irritabilidad en algunas ocasiones, así que valdrá la pena hacer más actividades durante el día y no alargar mucho la hora de irse a dormir. También puede ser buena opción planificar un rato para las siestas.

¡La cultura y el ocio pueden ir perfectamente de la mano! Pasear, conocer y descubrir son palabras que resuenan en las mentes viajeras, pero hemos de entender que a un renacuajo al que todavía no le ha picado el gusanillo de los viajes puede resultarle aburrido.

No recomendaría nunca dejar de lado la faceta cultural de los viajes, porque aunque ellos todavía no sean conscientes no solo les servirá para conocer cosas nuevas, sino que también se desarrollarán como personas y podrán integrar herramientas positivas para su día a día.

Dedicar un rato cada día para hacer todos juntos alguna actividad que pueda resultarles divertida. Viajar con niños no significa que los padres deban resignarse y renunciar a las vacaciones soñadas para hacer exclusivamente lo que los más pequeños desean, sino que más bien se deberán tener en cuenta las inquietudes de todos los miembros de la familia e integrarse las preferencias de todos. No solo es cuestión de que ellos se entretengan por su cuenta, sino que experimenten momentos divertidos en familia que les haga guardar una buena experiencia del viaje ¡En los próximos viajes se notará! Puede ser tanto acudir a algún parque de atracciones, practicar algún deporte de aventura o ir a cenar a aquel lugar donde hacen esas pizzas que tanto le gustan.

Empatía, paciencia y adaptación. No sólo será imprescindible que nosotros comprendamos su posición como personas no adultas, sino que también es bueno enseñarles la existencia y el significado de estos valores, para que el viaje no se convierta en un sueño para una parte y una pesadilla para la otra. Cualquier enseñanza buena que se pueda extrapolar de un viaje, repercutirá positivamente en los próximos.

No descartar realizar el viaje con familiares y amigos. Los más pequeños podrán entretenerse y jugar entre ellos y los adultos podréis repartiros entre todos la responsabilidad para que cada uno pueda disfrutar de un rato de desconexión. ¿Quién va a entender a un niño más que otro niño?

Llevar siempre un botiquín de emergencia encima. Los niños no conocen el peligro y quien tiene hijos o pequeñas personitas a su alrededor lo sabe. Esto puede conllevar pequeños riesgos y accidentes, así que qué mejor consejo que, para aquellas veces donde no se puede evitar, tener remedios disponibles.

¡Esperemos que os haya gustado y sobre todo, que os sea muy útil para planificar viajes con los más pequeños! ¡Puede ser una experiencia maravillosa.

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